La Democracia Salvadoreña, una conversación de adultos.


Los humanos tenemos una cualidad interesante, el tribalismo. Es decir, que nos gusta ser parte de una tribu. Es más fácil ver y ser parte del mundo con un filtro de ‘nosotros versus los demás’. Nosotros consideramos nuestra familia más importante que otras familias, nuestra comunidad más que las comunidades de otros, nuestro país y nuestros sueños adelante de los sueños de los demás. ¿Y como afecta nuestro tribalismo en una democracia?

En el caso de la democracia es similar. Nuestro partido político es mejor que otros, nuestra ideología y opiniones son superiores y mejor justificadas que las demás. Pero todo esto ya lo sabías. Lo difícil es comprender como la suma de todas las ideologías y actividades políticas afectan la dirección de un país, de una democracia.

Yo propongo que tengamos un diálogo de aquí en adelante separados de los niveles más bajos del partidismo. Un diálogo sobre un panorama objetivo de la situación en la que está pasando nuestro país El Salvador.

Un pequeño resumen: Después de la caída de la Unión Soviética y el muro de Berlín se culmina el fin de una guerra civil en El Salvador en 1992, en el cual El Salvador firmó los Acuerdos de Paz mediado por el Secretario General de las Naciones Unidas. Muchos no saben que esos acuerdos instalaron y fundamentaron las instituciones democráticas en El Salvador. Prueba de lo exitosa que es la democracia en El Salvador fue la transferencia pacifica de poder en 2009 (de ARENA a FMLN) y en 2019 (de FMLN a NI).

El tiempo 1992-2021 ha visto el crecimiento de una generación Salvadoreña posguerra, que ahora se conoce a sí misma y asume la responsabilidad de moldear su futuro. La democracia ha crecido con nosotros y ahora es tiempo de tener una conversación de adultos.

La imagen grande. El Salvador es quizás igual de interesante que Guatemala, pero absolutamente inferior a Costa Rica y Panamá en el teatro mundial. Sin embargo, tenemos algo interesante que nos distingue de los demás: nuestro escenario histórico y político. No hay duda que la integración económica de Centro América es una necesidad para poder competir en el escenario global como un bloque regional. Pero un bloque regional debe de basarse en una cooperación democrática. Adonde cada país pueda participar de manera abierta y llegar a acuerdos como región.

La imagen dentro d’El Salvador. Como país, nos conviene mantener una democracia sólida. Nos conviene modernizar nuestras instituciones gubernamentales para enfrentar las necesidades de este siglo. En estos tiempos donde sistemas de poder autoritarios–como en China, Rusia, Venezuela y otros países en Latinoamérica y África–están desafiando geopolíticamente a las democracias Líderes, es importante saber de qué lado de la historia queremos estar y entender que podemos ser parte de un grupo elite de democracias verdaderas (porque hay muchas solo son de nombre).

Si logramos mantener y renovar nuestra democracia, entonces creo yo que podremos enfrentar los desafíos que tenemos como país en los próximos 30 años. ¿Y como hacemos esto?

Respuesta: actualizando la Asamblea Legislativa. Imagínense ustedes que varias personas que fueron parte de los Acuerdos de Paz siguen manteniendo control sobre el Estado. Es tiempo de que el manto de la historia pase a otras personas más jóvenes, a la generación posguerra.

Yo tengo un mensaje simple: voten por lo nuevo, no la nueva versión de lo mismo, sino la primera versión de algo nuevo. Está claro que los favoritos son los de Nuevas Ideas, el partido de Nayib Bukele. Dada su victoria electoral en 2019, no es difícil imaginar que Nuevas Ideas puede ganar bastantes asientos en la Asamblea. Si es que algún voto perdió Nayib por alguna controversia en los primeros 1.5 años de presidencia, es poco probable que ese voto perdido regrese a ARENA o FMLN. 

Algunos acusan a los votantes de Nuevas Ideas de ciegamente seguir a Nayib; quiza algunos lo hagan, pero no es nada diferente de los miembros de otros partidos politicos. Personalmente, yo si creo que Nayib Bukele ha sido el presidente que necesitabamos para esta epoca. El tiempo de COVID, el tiempo de desastres naturales, y la persona con vision de un pais economicamente activo. Aun asi, las elecciones legislativas son diferentes y no creo que Nuevas Ideas debe de ganar el 100% de los asientos.

Yo le apuesto a lo nuevo, no lo viejo. En este caso, yo opino que es mejor dividir el voto en dos partidos nuevos: Nuevas Ideas y Nuestro Tiempo. Yo creo que es saludable dividir el poder entre estos dos partidos que, aunque tienen propuestas diferentes, comparten la energía y dinamismo necesario en el escenario político Salvadoreño moderno. Y si de verdad se sienten como defensores de la democracia, le pueden dar también un par de votos al partido de VAMOS. El enfoque está en lo nuevo no lo viejo.

Cabe mencionar de que la democracia no termina con el voto, sino que comienza con el voto. Debemos evolucionar a un discurso político donde demandemos de nuestros candidatos los valores y principios por lo que los elegimos. No deberíamos de defender actos indefensibles, sino que hacerles saber a nuestros candidatos que nuestro voto no está garantizado para siempre.

Nos ha llegado el momento de tener una conversación de adultos sobre nuestra casa, nuestro país El Salvador. Con las herramientas que nos han heredado la generación pasada, tenemos que construir nuestro futuro.

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